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Painting is silent poetry, and poetry is painting that speaks. Simonides


Jesús Guerrero Galván

(1910 – 1973) was a Mexican artist.



Guerrero Galván was born in Tonalá, Jalisco, in 1910. He studied at the San Antonio Art School in Texas and in 1928 he moved to Guadalajara, where he made his first mural, to study at the Escuela de Pintura Libre. He lived in Mexico City in the 1930s and became quite known for his figurative paintings. He was part of what was called the Movimiento de Creación Plástica which was contemporary to the Mexican Muralist Movement. Besides mural painting, Galván worked in oil paintings, lithographs, and illustrations. In 1947, he illustrated a book about Quetzacoatl, written by Ermilo Abreu Gómez. He is also considered to be one of the best portrait artists in Mexican history.

In the political realm, Guerrero Galván was also a member of groups like Alianza de Trabajadores de Artes Plásticas , and he was a founding member of the Unión de Pintores y Grabadores de México in 1959 along with Raúl Anguiano, Carlos Orozco Romero and Juan O'Gorman. As with most of the Mexican artists of the time, he became a deputy for the Partido Popular in 1952 and in 1960 he visited the Soviet Union with some members of his party. He died in Cuernavaca, Morelos, in 1973.










Jesús Guerrero Galván
(1910-1973)

''Nacido dentro del seno de una familia agricultora en Tonila, Jalisco, viajó a los Estados Unidos con su madre y hermana donde comenzó su educación como pintor en la National School of Plastic Arts en San Antonio, Texas. Cuando regresó a México se unió al taller del pintor académico José Vizcarra en Guadalajara, donde se distinguió en la técnica del dibujo. Después de la edad de 20 años, se adhirió al grupo "Banderas de Provincia", en Jalisco, formado por pintores, escritores y poetas tales como Raúl Anguiano, José Guadalupe Zuno y Agustín Yáñez. Alrededor de 1930 se estableció en la ciudad de México, donde entró en contacto con varios de los pintores de la escuela revolucionaria nacionalista. Se unió al grupo de artistas que realizó murales. Su primera exposición individual fue en la Galería de Arte Mexicano en 1941. En 1942 fue invitado por la University of New Mexico en Alburquerque como artista residente, donde hizo un fresco titulado The Union of the Americas Associated for Freedom. Debido a que fue considerado como un maestro de la escuela mexicana de pintura una exhibición homenaje se llevó a cabo en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de México en 1977. Temas comunes en su trabajo son mujeres y niños, y como fino dibujante y colorista se ha distinguido por la excelencia de sus retratos. Murió en Cuernavaca, Morelos en 1973.''

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''Afirman sus biógrafos que vivió una infancia llena de carencias y que a consecuencias de ello fue presa del bacilo de la tuberculosis; enfermedad crónica y compañera de toda su vida; también que fue seminarista durante algún tiempo; que junto con su madre emigró a los Estados Unidos, donde ambos ejercieron el ambulantaje, y que allá precisamente, al dar muestras espontáneas de su incuestionable don natural para el dibujo y el color, recibió apoyo de unos norteamericanos para ingresar a una Escuela de Artes texana; mas lo esencial, es que Jesús Guerrero Galván, (Tonalá, Jalisco, 1910) llegó ser un extraordinario maestro de la pintura mexicana del siglo XX, según lo atestiguan sus abundantes obras de caballete y sus murales, y dueño además, de un estilo inconfundible.
Tras la aventura estadounidense regresa a Guadalajara y prosigue su aprendizaje al lado de ese forjador de pintores tapatíos de aquella época como lo fue el maestro José Vizcarra; luego se adhiere al grupo de la Escuela Libre de Pintura que regenteaba "Ixca" Farías en su feudo del Museo del Estado, a partir de lo cual alternaría con la crema de la cultura y el arte tapatíos, que estuvo constituida en aquellos años felices, por miembros del Centro Bohemio, del Club del Ovoide, de Bandera de Provincias y del "Olimpo House".
Sin embargo, el ambiente local le quedó rabón a su talento, y emigra a la Capital de la República, donde asciende a otros ámbitos de mayor calado, participando en el auge del muralismo nacionalista, aunque en un segundo nivel, pues así lo dictaminaban los Tres Grandes y sus patrocinadores. Mas Guerrero Galván, reconoce sus tamaños y acepta humildemente las ofertas para decorar Escuelas Públicas y algunos otros edificios, mas esto le sirve como ejercicio plástico y perfeccionamiento de sus destrezas, de tal manera que serán su aval para realizar una obra en el extranjero, como fue el celebrado mural, quizá su obra maestra como tal, pintado en la Universidad de Nuevo México, en Albuquerque, ciudad donde sienta cátedra de pintura mexicana y donde establece importantes contactos con pintores, galeristas y coleccionistas yanquis que lo conducirían a la realización de exitosas exhibiciones en San Francisco, New York y Boston.
No fue sino hasta 1941 cuando se presenta en México su primera exposición en la Galería de Arte Moderno, y ya reinstalado aquí, a la par que consolida su carrera pictórica, y puesto que para ser respetado entre los de su gremio, y era de rigor hacerlo, se adhiere a las sectas socialistas de moda, inscribiéndose en el Partido Comunista Mexicano, en la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios: e inclusive, fundando su propio grupo político: La Alianza de Trabajadores de las Artes Plásticas, llegando a lanzarse como candidato por el Partido Popular. Tal activismo y fervor le valen, obviamente, un VTP a la URSS, donde hace talacha cultural y política, y donde se trató -infructuosamente- de curarle su crónica afección pulmonar.
Mas por encima de tales convicciones y devociones juveniles a ese, ahora fracasado dogma político, Guerrero Galván fue un pintor figurativo extraordinario; nacionalista pero sin estridencias ni superficialidades, cuyas obras de caballete, apartadas de sus murales por el obvio simbolismo y grandilocuencia de las composiciones de ese género, se distinguieron por la finura, delicadeza y el lirismo de su trazo y de su color, virtudes que logró ir depurando conforme pasaban sus años y que le sirvieron para expresar, cada vez con mayor hondura, una espiritualidad, un humanismo y una ternura insospechadas y no igualadas, en especial cuando abordaba uno de sus temas más reiterados: los niños y la maternidad, campo en el que logró imágenes entrañables, sabia mezcla de realidad con imaginación, de naturalismo con idealismo; combinación exacta de la figura humana con los elementos de la tierra como frutas, pájaros, flores y otras presencias autóctonas; tal y como puede apreciarse por ejemplo en la bella y significativa obra que ilustra el presente escrito; cualidades que igualmente supo verter sobre la galería de espléndidos retratos que realizó a lo largo de su prolongada carrera, y en otros lienzos sobre otros temas, incluyendo algunos, de contenidos religiosos que tocó en las postrimerías de su existencia, todo lo cual llevó siempre el sello de su originalidad, la impronta anímica de su bondad substancial y el tierno romanticismo que siempre le motivaron.
Guerrero Galán fue alcanzado por la muerte, en Cuernavaca, Morelos, en 1973, pero se fue con la satisfacción de una carrera cumplida y reconocida por propios y extraños, como quedó de manifiesto en sus exposiciones de homenaje y reconocimiento que se hicieron, una, en Bellas Artes, aún en vida, y otra, póstuma, en 1977, en el Museo de Arte Moderno de la Capital de la República.


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